miércoles, 15 de abril de 2009

Jota de Villamiel

En Youtube he encontrado esta jota de Villamiel. Espero os guste



Cuando paso por tu puerta,
paro la mula y escucho
y oigo decir a tu madre que
eres guapa y vales mucho,
y oigo decir a tu madre que
eres guapa y vales mucho.

A la jota, jota que te la pegué
que me fui con otra y a tí te dejé
y a tí te dejé y a tí te dejé
a la jota, jota que te la pegué.


Cuando paso por tu puerta
pongo pan mio y no miento
pa que no diga tu madre
que del deje me mantengo
pa que no diga tu madre
que del deje memantengo.

A la jota...


Tres cosas tiene Trevejo
que no las tiene Madri
el castillo, el callejo
y el canto de la narí
el castillo, el callejo
y el canto de la narí.

A la jota, jota...

lunes, 31 de marzo de 2008

Total, la vida es eso: el horizonte

Durante los días de Seman Santa, he visto a mi amigo Lorenzo Rastrero corretear las calles del pueblo repartiendo poemas y melodías. Gracias, Lorenzo, por tu visita.
Todas las mañanas, cuando me levanto, dedico un rato a reflexionar y contemplar mi interior y, para ello, suelo utilizar un libro de poemas y el Nuevo Testamento.
Me regaló Lorenzo una Antología poética de Carmelo Guillén Acosta: "Este hilo que enhebro" y es el que ahora utilizo, mejor disfruto. Como supongo que más vecinos lo tenéis, os animo a disfrutarlo. El poeta se mete en lo hondo de nuestro ser y nos descubre nuevos horizontes. Y, por ello, he elegido el título de esta entrada con una frase de uno de los poemas.
Si un libro de poemas nos descubre nuevos horizontes, el Nuevo Testamento nos lleva al verdadero horizonte: "Camino, Verdad y Vida" a Cristo, "resplandor de la gloria del Padre e impronta de su sustancia" (Heb,1,3-4).
La poesía de Carmelo, al leerla, te llena de melodia y ritmo interior por ese ritmo y sonoridad que encierra.

A veces, cuando salgo a la calle y tengo prisa
En llegar no sé adónde y como un niño
Saludo a las estrellas y como un hombre
Olvido las estrellas y me pongo muy serio
Porque al paso que voy me cogerá la muerte
Como un niño; a veces, es mejor dejarse ir,
No preguntar ni plantear la duda,
Quedarse ensimismado como un niño,
Con los ojos muy fijos hurgando el horizonte
Y olvidarse de todo al cruzar una esquina.
Total, la vida es eso: el horizonte
(Del poema "COMO UN NIÑO" de Carmelo Guillén)

miércoles, 16 de enero de 2008

DESDE LA TORRE CON NIEBLA A LAS DOCE



La niebla es una nube que acaricia los tejados y, si es densa y tranquila, se condensa en las tejas y hace llorar al tejado. El sonido de las canales acompaña con ritmos tintineantes mis pensamientos y traslada mi imaginación a los años de mi infancia, recordando los días de niebla y lluvia junto al calor de la chimenea, escuchando los cuentos e historias que me contaba la abuela, a la vez que me hacía confites o asaba castañas.

La niebla sobre los tejados es tranquilidad para mi espíritu que se siente acariciado por la humedad sin sentir la presencia del viento turbador de pensamientos. Me dejo empapar por su contacto, sintiendo la frescura de su presencia; sensaciones de paz y serenidad, tranquilidad y reposo.

La calle está solitaria y sólo una viejecita pasa lentamente con su compra bajo el brazo mientras suena el reloj de la torre a las doce de la mañana. Mira hacia arriba y antes de que suene la última campanada se santigua y, al verla, pienso: qué grande la fe de una viejecita que en silencio reza cuando toda la cristiandad recuerda la venida del Hijo de Dios a la tierra.

Y la niebla sigue acariciando los tejados que contemplo desde la torre.
Villamiel, 15 de enero 2008.


miércoles, 9 de enero de 2008

EL TEJADO DESDE LA TORRE

EL TEJADO DESDE LA TORRE
(Para ver bien el tejado, hay que subir a la torre)

LA MIRADA

Un día observé: cómo me miraba un amigo ciego. No me veía; pero en su mirada, apenas expresiva, pude ver, junto a la sonrisa de sus labios, todo el cariño y el afecto que nos unía. Conoce mi voz, mi forma de pisar, mi risa y mi llanto, mis palabras y mi forma de pensar. Su mirada es especial.

Aquel día pensé que debería aprender a mirar, no solo con mis ojos ( a él no le engañan, a mí me distraen) sino con todos mis sentidos exteriores e interiores.

Por ello, en este blog, quiero mirar a mi alrededor y a mi interior, porque la mirada no es sólo lo que ven mis ojos, sino lo que siento, lo que quiero; ven los ojos y mira todo mi ser.

Quizá tu mirada sea distinta de la mía, pero el mundo que nos rodea puede ser igual. ¿Por qué vemos el mundo como queremos que sea? LAS COSAS SON COMO SON.
Subamos a la torre y desde allí miremos los tejados

Quiero ser: músico, pintor, poeta, amigo y en algunos momentos ciego. Debería guardar silencio, porque a veces es más elocuente que las palabras, pero guardo el silencio para conocer mi interior y quiero mirar con mis palabras (escritas en la red) todo lo que me rodea.